También es un entrenamiento ideal para ayudar a los niños a ejercitar los diferentes grupos musculares de una forma divertida y fomentar la expresión corporal desde una edad temprana. El ballet infantil ofrece un emocionante camino para que los niños exploren la danza, la música y la expresión corporal. Con la información que verás a continuación, podrás tomar decisiones que ayudarán a tus pequeños a descubrir el mundo mágico de esta disciplina, al mismo tiempo que cultivan habilidades que les serán beneficiosas a lo largo de sus vidas. Las clases de ballet para niñas, de estructura simple y dinámica, contemplan el desarrollo de cuerpos sanos, fuertes y flexibles, utilizando y salvaguardando la flexibilidad natural del niño para un futuro en la danza y otras actividades físicas.
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Anteriormente, el ballet estaba reservado principalmente para la nobleza y se enfocaba en la formalidad y la tradición. Sin embargo, en el mundo contemporáneo, las clases de ballet son accesibles para personas de todas las edades y niveles de habilidad. Los padres pueden apuntar a sus hijos a estas clases desde que cumplen los seis meses de edad ayudando así a vuestros hijos a comunicarse de una manera que verbalmente se les escapa. Esta actividad también refuerza el vínculo entre padres-madres e hijos y abren nuevos canales de contacto. Leticia Morales, psicóloga, danzaterapeuta y profesora de danza en familia, recalca que “la danza en familia favorece las relaciones afectivas”.
La creatividad es algo innato en todos los humanos, pero es importante alimentarla y potenciarla desde la infancia. El ballet para niñas y niños es beneficioso también para la salud emocional. Cuando bailamos, el cerebro libera adrenalina, una Academia de Danza Carolina Munizaga hormona que nos llena de felicidad y nos proporciona una sensación de bienestar y relajación. Esto ayuda a que el pequeño duerma mejor, esté más descansado y evite reacciones agresivas.
Las niñas utilizan medias, maillot, falda, zapatillas de media punta y el pelo recogido en un moño. En el caso de las niñas, el peinado es muy importante, y es preciso hacer el moño correctamente y con muchas horquillas, a fin de que el peinado no llegue a estropearse en el transcurso de la clase. Los niños, por su parte, pueden llevar pantalones cortos, camiseta, calcetines y zapatillas de media punta. Junto a ello, los colores son de acuerdo a las preferencias del profesor o academia. En este sentido apunta que cualquier niño podría practicarlo con ganas e ilusión. Eso sí, para dedicarse profesionalmente al ballet sí sería necesario contar con determinadas condiciones físicas, “pero el trabajo, el tesón y la pasión consiguen grandes cosas”, insiste.
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Esto, en el futuro, se traduce en un ciudadano capaz de mantener relaciones saludables y enriquecedoras en diferentes contextos sociales. El pre ballet, que se centra en la mejora de la psicomotricidad a través del juego, es una práctica adecuada para cualquier pequeño. A medida que el niño va cumpliendo años y que los ejercicios pueden ser más exigentes, si hay cualquier problema de salud conviene consultarlo con el pediatra o el especialista de referencia, siguiendo siempre sus indicaciones. “Aunque cuesta que se incorporen los niños al ballet, a ellos también les gusta mucho bailar y les gusta el ballet. Creo que en el futuro habrá más niños que practiquen ballet”, señala la directora de
En este período, el sistema locomotor de los niños se encuentra en condiciones óptimas para absorber los ejercicios, posturas y movimientos necesarios en el ballet. En este sentido, es necesario aclarar que las edades de inclusión en los distintos grados varían levemente de unos centros de enseñanza a otros, puesto que durante estas edades la práctica de la danza no está regulada oficialmente. Es por ello que cada escuela organiza los grupos de edad atendiendo a su criterio que suele regir por edad y por nivel de desarrollo físico. El profesor de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, Jaime Sierra, confirma que “un buen bailarín nunca se va a morir de hambre”. Es cierto que pocos bailarines llegan a la cumbre, pero también son pocos los futbolistas o jugadores de baloncesto los que lo consiguen.
Es muy importante procurar que las niñas pequeñas se mantengan físicamente activas. El ejercicio regular propicia la salud y el crecimiento a corto y largo plazo.El ballet es la oportunidad perfecta para que tu hija practique una actividad física. A muchos niños les gusta el ballet, lo cual no es extraño ya que el baile es una respuesta instintiva a la necesidad que tenemos los seres humanos de expresar nuestras emociones a través de los movimientos corporales. Sin embargo, lo que muchos padres no saben es que estimular el interés por la danza desde una edad temprana no solo mejora las habilidades de los niños en este arte sino que también puede aportarles muchos beneficios a su desarrollo físico y psicológico.
A lo largo de los siglos, esta forma de expresión artística ha evolucionado y se ha adaptado a diferentes estilos y épocas, pero su esencia se ha mantenido intacta. Las clases de ballet para niñas ofrecen una introducción perfecta a este antiguo arte, permitiendo que las jóvenes se sumerjan en una tradición que combina la música, la danza y la narrativa de una manera única. Aunque se recomienda que la práctica del ballet se haga desde muy temprana edad; es importante considerar, que no todos los niños y niñas son iguales; y que, probablemente incluso entre tus hijos; sus capacidades de concentración y aprendizaje sean distintos. Es por eso, que aún a pesar de las recomendaciones, seas tú como padre o madre quien pueda evaluar a tu hijo o hija y considerar si puede estar listo para iniciarse en esta disciplina. Además de ser una danza clásica que resulta relajante, al bailar ballet, los niños liberan endorfinas, lo que ayuda a mejorar su estado de ánimo y les deja una sensación de calma y alegría.
- Si ha llegado a esta etapa sin haber probado el ballet, todavía está a tiempo.
- En resumen, el ballet no solo es una actividad física y artística, sino también una experiencia cultural y social que enriquece la vida de las niñas y su entorno.
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- El ballet implica disciplina, sí, pero también creatividad, juego, música y alegría.
- Bailar es una de las diversas formas en las que los niños pueden mantenerse activos casi sin darse cuenta.
- Y precisamente el ballet es una disciplina que combina estos dos ingredientes.
En esta nueva modalidad se promueve el diálogo entre padres e hijos, pero no el diálogo al que estamos acostumbrados, si no al diálogo corporal. Cuando se baila en grupo se desarrollan vínculos entre los participantes. Ser parte de un grupo genera una sensación de pertenencia muy importante para estimular valores tan necesarios como la empatía, la colaboración mutua y la responsabilidad.
Mejora de la salud
Son muchas las academias ofrecen la posibilidad de que las clases sean impartidas en inglés y así no solo acercar el baile y la música a los niños, sino que también se acerquen a este idioma. El trabajo duro es fundamental, no importa el área de desempeño que tu hija elija en el futuro. El ballet se presenta como un emocionante camino que brinda a los niños la oportunidad de explorar la danza, la música y la expresión corporal.
Así lo demostró un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nueva York en el que participaron 120 niños con edades comprendidas entre los 2 y 5 años, a quienes expusieron a estímulos sonoros, algunos rítmicos y otros completamente arrítmicos. Los resultados mostraron que los niños que bailaron al compás de la rítmica mostraban más emociones positivas y se sentían más felices. Entre otros factores esto se debe a que cuando los niños bailan, su cerebro genera endorfinas, un neurotransmisor responsable de la sensación de bienestar, tranquilidad y alegría.